El sinsonte, pájaro de cuatrocientas voces

Universo animal | sinsontes | aves |  El sinsonte, comúnmente llamado cenzontli o cenzonte, puede considerarse como el cantor por excelencia, sin exceptuar al rui­señor, pues no sólo compite con él por las modula­ciones agradables de su gorjeo, sino también tiene la propiedad de imitar el canto de las otras aves (de donde sin duda le viene el nombre) para embe­llecerlo. Los mexicanos llamaron al sinsonte, cenztumtlatolle, que quiere decir cuatrocientas lenguas, y los natura­listas le han dado el genérico de Mimus, que procede de una palabra griega 'que significa imitación, y también, cómico e histrión, y el nombre específico de polyglottos, que significa muchas lenguas. Parece que el sinsonte, al apropiarse de todos los sonidos que hieren su oído, trata de enriquecer su propio canto para variarlo de mil maneras con su infatigable garganta.

sinsonte
   No solamente canta este pájaro americano bien y con gusto, sino también con acción, con alma, como si su canto fuera la expresión de sus sentimientos; se anima con su propia voz y la acompaña de movi­mientos acompasados. En su preludio habitual, el sinsonte se levanta poco a poco, con las alas extendidas, para volver en seguida con la cabeza hacia abajo al mismo lugar donde estaba; después de haber repetido varias veces este extraordinario ejercicio, es cuando el ritmo de sus movimientos; o si se quiere, una es­pecie de danza, alcanza su más acabada expresión al armonizarlos con las diferentes modulaciones de su canto: ejecuta con su voz gorjeos vivos y ligeros, al mismo tiempo que su vuelo describe en el aire multitud de círculos que se cruzan. Y se le ve seguir serpenteando las vueltas y revueltas de una linea tortuosa, por la cual, sube y baja sin cesar; su garganta produce una cadencia brillante y a compás, acompañada de un mo­vimiento de alas igualmente vivo y precipi­tado. Con estas evoluciones, el sinsonte se entrega a la volubilidad de los arpegios, que acompaña con su vuelo desigual, como si diese brincos. Su voz se emite a intervalos expresivos, con sonidos al principio muy brillantes, que se atenúan poco a poco y parecen perderse del todo en un grave silencio; tiene encanto como la más agradable melodía. Al mismo tiempo, se ve volar al sinsonte por encima del árbol en que está su nido, para detener gradualmente, aun­que en apariencia nada más, las ondulaciones de sus alas, que se hacen imperceptibles para el observador, y quedar en fin inmóvil y como suspendido en medio de los aires.
   El sinsonte tiene otros simpáticos rasgos. Es valiente y defiende a sus crías contra los ataques de perros, gatos y del hombre mismo Si se le trata con cariño, el sinsonte llega a ser muy con­fiado y anida en los arbustos próximos a las casas; se posa en las ventanas y también se aventura algu­nas veces hasta el interior de las viviendas. El nido lo hace a unos tres metros de altura por en­cima del suelo, con yerbas, palitos u otro material adecuado.
   El sinsonte se domestica fácilmente cuando se le coge joven; cautivo, no parece perder nada de su alegría natural, pues se le ve constantemente usar de sus movimientos, que se acompañan de su voz, como cuando vive en libertad; aumenta aún más la riqueza de su canto con algunas tonadas sen­cillas, que aprende con facilidad, y de esta mane­ra, nos proporciona el gusto de oírlo en nuestra propia casa.
   El pájaro gato, un ave que pertenece a la misma familia del sinsonte, se puede considerar también como un gran divo del mundo alado; canta mejor cuando sabe que alguien lo escucha; para cantar, se coloca siempre en la rama más visible del jardín. Allí, imita a los otros pájaros con sus arpegios y tré­molos, a los maullidos de los gatos y a las notas de las ranitas de San Antonio, todo ello, mezclado en una singular y agradable algarabía. Su nom­bre se debe a lo bien que imita el maullido de un gato angustiado.
   El sinsonte tiene una longitud de unos 16 a 20 centímetros. No cuenta con un plumaje vistoso brillante, pero ningún otro pájaro de jardín está vestido con más distinción. Toda la familia —padre, madre e hijos— tiene un plumaje de un color gris pizarra, con su copete y la cola negros. El sinsonte hace su nido de ramitas, hojas secas y pequeñas raíces; se puede encontrar escondido entre la maleza, incluso cerca de las puertas de las casas o en la espesa ve­getación de los lugares pantanosos; en él, suele ha­ber de cuatro a seis huevos de color gris azulado obscuro. El pájaro gato se alimenta de insectos y frutos, a veces, de los más escogidos del jardín; pero prefiere fruta silvestre, si puede obtenerla. Se en­cuentra en las regiones templadas de América del Norte y México, inverna en México, América Cen­tral, Bahamas, y algunas veces, llega a Europa.
   El sinsonte pertenece al grupo de los oscinos y a la familia de los mímidos; las partes superiores de su plumaje son pardas y grisáceas, con dos líneas blancas oblicuas sobre sus alas; las plumas de sus alas son mucho más obscuras y están bordeadas de blanco; presenta unas manchas por delante de los ojos; su parte inferior es de color gris claro; el pico y las patas, obscuros. Tiene de 16 a 20 cen­tímetros de longitud. El nombre científico del sinsonte es Mimus polyglottos. El pájaro gato pertenece a la misma familia; su nombre científico es Dumetella carolinensis.